Solo ustedes dos.
Nadie mira, nadie entra y nada queda grabado. Se acabó el minuto, se acabó.
Alguien del otro lado tuvo exactamente el tiempo que acabas de esperar.
Quiero mi minutoSesenta segundos es poco para fingir y suficiente para que pase algo. Wynvi te pone frente a alguien que no conoces y deja el reloj corriendo.
No son etapas — son tres formas de usar el mismo minuto. Puedes quedarte en uno solo toda la vida.
Nadie mira, nadie entra y nada queda grabado. Se acabó el minuto, se acabó.
Entras sabiéndolo: otras personas miran, reaccionan y eligen quién ganó el minuto.
Entra en un duelo que ya empezó, manda reacciones y vota — después de haber mirado de verdad.
El silencio es lo que mata una charla de sesenta segundos. Por eso siempre pasa algo que los empuja a los dos.
Hacer reír a la otra persona. Hacer que diga una palabra. Al final, ella dice si lo lograste — y así ganas XP.
Armas antes tu barra de reacciones y efectos, y la usas en plena charla sin dejar de hablar.
Mandar un regalo es la forma más corta de decir que valió la pena. Quien lo recibe se lo queda.
XP, victorias en el Escenario, reputación y las charlas que valieron — todo sigue ahí después de que se corta la llamada.
Una charla de un minuto con un desconocido solo funciona si puedes cortarla al instante. Bloquear, denunciar y salir están siempre a un toque.
Empieza con 60 segundos. Algunos ítems agregan tiempo, siempre con límite — nadie estira la llamada para siempre.
Las privadas no. La imagen y el sonido van directo de un celular al otro y no se guardan. El Escenario es lo contrario y lo avisa antes: ahí es público, se transmite y se graba.
No. Es aleatorio a propósito — la gracia es no saber quién viene. Solo tenemos en cuenta tu idioma, a quién bloqueaste y a quién acabas de encontrar.
18 años. Las cuentas con sospecha de menor de edad se apartan en la primera denuncia, antes de cualquier análisis.
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